Enlace Socialista

Proletarios del mundo uníos

Refiere abuso del Ejército en Cuernavaca

Refiere abuso del Ejército en Cuernavaca

Señora directora: Morelos es un volcán. Su apreciable diario da cuenta de ello cada día. Lamentablemente, sus habitantes vivimos entre dos fuegos. Uno de ellos el crimen que asuela a esta tierra. El otro las fuerzas del orden que día a día violan las más caras garantías constitucionales. Todo ello, justifican, es en aras de la seguridad. Día tras día se violenta la libertad de tránsito, la inviolabilidad de los domicilios, las detenciones arbitrarias.

Las familias vivimos, cada vez que uno de sus miembros se desplaza a algún deber, la terrible zozobra de, ¿no le pasará nada? Así decae la vida civil, cierran negocios, el turismo se ahuyenta, familias se mudan a otro estado, el comercio languidece y, ¡qué más!

Ahora me tocó a mí en la persona de mis nietos. Viven en un conjunto cerrado, de 15 casas, donde todos se conocen. Vecinos de familias gratas y pacíficas, con muchos niños.

Anoche por segunda vez, un grupo militar de la 24/a Zona Militar, embozados en esos pasamontañas que evitan saber quiénes son, escaló los altos muros del conjunto, violentó las puertas y dio acceso a un torrente de compañeros, los que gritando atronadoramente violentaron puertas de acceso de algunas casas. Inútil describir el pánico de señoras y niños. Violencia verbal con los más sonoros insultos las hicieron callar. A una familia que llegaba no le permitieron entrar, tuvieron que hospedarse en un hotel. Nada avaló aquel acto violatorio, ningún mandato judicial, ninguna mínima explicación o cortesía.

El gobernador no existe. No existe por decisión propia. Le es más grato seguir sus fantasías de que es presidenciable. Así no acepta su deber de proteger a la sociedad a la que se debe. Olvida que su deber es protegerla, no de los malos ni de los buenos, sino de todo lo que la lastime. Teme elevar la voz, le tiemblan las carnes para constituirse en defensor de sus electores. Le es más cómodo permanecer en el DF en sus afanes de promoción. Cree que nada debe estorbar su ilusionismo presidencialista. Nada que moleste a Calderón.

¿Qué puede hacer una sociedad si quien está obligado a protegerla se esconde y como avestruz, deja hacer y deja pasar? Y mientras, las fuerzas del bien y del mal sojuzgan a la sociedad. Oriéntenos, señora. Hay escasísimas fisuras por donde canalizar nuestra cólera. Una de las pocas es usted y su periódico.

Mil gracias por su tiempo.

Jorge Carrillo Olea

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29 de Agosto de 2010 www.enlacesocialista.org.mx