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La Contraguerrilla Francesa en Michoacán

LA CONTRAGUERRILLA FRANCESA EN MICHOACAN.

 

 

                                                                       Henoc Pedraza Ortiz

 

 

Desde la llegada de los invasores franceses a México en 1861, las guerrillas mexicanas que defendían al gobierno de Don Benito Juárez proliferaron por todos los rincones del territorio nacional. El poderoso Ejército Francés era atacado constantemente por el Ejercito Republicano y los destacamentos de Guerrilleros Chinacos por todas partes, que se hacían invisibles en la retirada. Los soldados franceses tenían pavor de la reata de los chinacos, que al ser lazados no se les escapaban; la preparación de los generales y las técnicas imperialistas era superadas por la audacia y la agilidad de los chinacos mexicanos. Convoyes franceses eran constantemente atacados, y las comunicaciones frecuentemente cortadas. Así, los invasores formaron una contraguerrilla, un cuerpo irregular del ejército que tenía como objetivo acabar con los chinacos mexicanos, fieles a los principios políticos e ideológicos de los liberales y la República.

Esta contraguerrilla estaba compuesta en su mayoría por franceses, pero en la que también había ingleses, suizos, irlandeses, griegos, españoles, polacos, egipcios  y napolitanos, hombres que, en su mayoría, dejaban su patria en busca de una fortuna rápida. En esta contraguerrilla se encontraba un marinero desilusionado del mar, al negrero de la Habana arruinado por el tifo destructor de su mercancía, al viejo pirata compañero del filibustero Walker, al cazador de bisontes venido de los grandes lagos, el manufacturero de Luisiana desplazado por los yanquis, egipcios especializados en las costas y al perseguido de la justicia.

La contraguerrilla francesa en México era una banda de aventureros sin principios políticos y bandidos de todas nacionalidades, eran pues, unos auténticos mercenarios, Constituían cerca ochocientos hombres.

El General Forey, comandante en jefe del Ejército Francés de ocupación en México, nombró al coronel Achiles Charles Dupin, jefe de esta contraguerrilla en febrero de 1863, el cual ya había estado al mando de este tipo de hombres en otras partes del mundo; como el norte de África, China e Italia y era ampliamente conocido por ser sanguinario, cruel y despiadado. La tradición histórica de la época nos explica que este jefe de mercenarios, sentía especial satisfacción al aplicar la ley fuga a los guerrilleros chinacos juaristas, y comentaba que ningún mexicano se le había ido vivo, presumía orgullos de su puntería con la pistola.

Los escritores mexicanos Fernando del Paso y Paco Ignacio Taibo II, en sus novelas Noticias del Imperio y La Lejanía del Tesoro, le dedican un capítulo a la estancia de Dupin en México.

Esta contraguerrilla francesa operó principalmente en los estados de Veracruz, Tamaulipas, Puebla, Jalisco y Michoacán.

A Michoacán Dupín mandó a tres de sus principales lugartenientes, con fuerte destacamento de contraguerrilleros franceses y de otras nacionalidades, al mando de los coroneles franceses Clinchant, Clary y Berthelin, con el objetivo de acabar con los guerrilleros chinacos michoacanos, que operaban en todo el estado y que contaban con gran apoyo del pueblo.

Clinchant operó por el rumbo de Zamora, Los Reyes y Uruapan; Clary por Zitácuaro y Maravatio y Berthelín por Apatzingán y Coalcomán. Y en muchas operaciones en el estado recibían también apoyo militar de los contraguerrilleros michoacanos fieles al imperio de Maximiliano de Habsburgo, que operaban en el estado. Como las contraguerrillas de Jorge Alejandre por Zacapu y Puruándiro; El Manco Espinoza y Antonio Rangel por Apatzingán y Parácuaro; Alatorre por Pátzcuaro y Uruapan; Pureco por La Huacana; José María Orozco por Tacámbaro; y el más cruel de todos, Jesús González, el Ranchero, que se movilizaba por el rumbo de Zitácuaro, Maravatío y Tuxpan.

Ahora bien, en seguida vamos a referirnos a dos de los hechos históricos más importantes en los cuales participó en Michoacán la contraguerrilla francesa.

Primero: El asesinato del Gral. Manuel García Pueblita en Uruapan, por la contraguerrilla francesa al mando del coronel Clinchant.

El Gral. Manuel García Pueblita, más ampliamente conocido por el pueblo de Michoacán como Pueblita, había nacido en Pátzcuaro. En 1847 al darse la intervención norteamericana en México, formó parte del glorioso batallón Mariano Matamoros, guardia nacional del estado de Michoacán, que luchó en la ciudad de México contra los intervencionistas. Al resonar en Michoacán el grito de la Revolución de Ayutla. Pueblita apoyó a Don Epitacio Huerta; y después en las campañas contra los reaccionarios y conservadores de Puebla en 1856: en toda la Guerra de Reforma, en la lucha contra Márquez y Zuloaga y en la intervención francesa, Pueblita siempre estuvo al lado de los liberales y por la defensa de la Republica.

El día 23 de junio de 1865, el general Pueblita llegó a Uruapan porque sabía que en esta ciudad se encontraba el General José María Arteaga, Comandante en jefe del Ejército del Centro con su división; venía a recibir órdenes de él, y lo acompañaba una escolta de 15 hombres, pues había dejado su división en Parangaricutiro.

Pueblita se alojó en la casa de Don Hermenegildo Solís, en la esquina del portal que hoy todavía se llama Gordiano Guzmán, en el centro de la ciudad. Pero lo que no sabía Pueblita, es que el Gral. Arteaga y su división ya había salido de Uruapan en la noche anterior, y que cuatro días antes, esto es, el 19 de junio, el Ejército Republicano al mando de los Generales José María Arteaga, Nicolás de Régules y Vicente Rivapalacio ya habían derrotado aquí en Uruapan, a una división de imperialistas mexicanos al mando del coronel Francisco Lemus, los cuales se habían atrincherado en la Iglesia de San Francisco en centro de la ciudad, batalla que duró 30 horas.

Algunos vecinos liberales de la ciudad, le informaron al Gral. Pueblita rápidamente de estos hechos, y además que se sabía que una columna de franceses se dirigía a marchas forzadas sobre Uruapan. Pueblita se confió de tener el tiempo suficiente y mandó que se le preparase un almuerzo a él y a su escolta. Los vecinos le insistieron que era urgente que saliera de Uruapan, porque más aún, acababa de llegar una persona de Nahuatzen, que ya había visto en este pueblo preparándose a los franceses para salir.

- ¿A qué hora salieron de Nahuatzen?

Preguntó Pueblita a los vecinos encabezados por Don Toribio Ruiz, padre de don Eduardo Ruiz.

- A las 5 de la mañana, le contestaron.

- ¿Qué clase de fuerza viene?

- Zuavos, cazadores de África, contraguerrilleros y una partida de mexicanos imperialistas: Son más de mil.

- Sí -contestó Pueblita-. Es Clinchant que me busca desde el ataque del Valle de Santiago, por muy aprisa que caminen llegarán dentro de dos horas. Hay tiempo para almorzar.

Cerca de las 12 del día se oyó el tropel de caballos y el rumor sordo del paso veloz de la infantería de Clinchant. Los franceses ya estaban frente a la casa en la cual se encontraba Pueblita. En su primer ataque mataron a cuatro miembros de su escolta, y rápidamente rodearon la manzana donde se encontraba. Pueblita que no tuvo tiempo de montar su caballo y huir como lo hicieron algunos miembros de su escolta, subió rápidamente al tapanco de la casa y ahí se ocultó. La búsqueda de los franceses por Pueblita se verificaba palmo a palmo, no lo encontraban. Pero en esos instantes, por el frente de la casa donde estaba Pueblita, pasó una mujer llamada Gabriela, que era soldadera de los conservadores de Francisco Lemus, y un Zuavo le preguntó:

- Tú sabes de Pueblita. ¿Dónde está?

- ¡Vaya! Pues ¿no lo ve? y aquel que está sacando la cabeza por entre las tejas ¿quién es?

Al decir esto, el Zuavo inmediatamente le apuntó con su fusil, le disparó y mató a Pueblita. Minutos después muchos soldados con gritos de victoria subieron al tapanco de la casa, y dejaron caer de cara el cadáver de Pueblita. Luego dos Zuavos lo cogieron de los pies y lo arrastraron hasta el portal.

Al día siguiente la contraguerrilla de Clinchant salió de Uruapan, dejando tirado en la calle el cadáver de Pueblita, que el sacerdote Francisco García Ortiz, más conocido en la ciudad como el Padre Panchito, mandó sepultar en la Iglesia de San Francisco, en el centro de la ciudad.

Don Eduardo Ruiz en su importante libro: “Historia de la Guerra de Intervención en Michoacán”, escribe lo siguiente sobre el General Manuel García Pueblita: “Aquel humilde y valerosos patriota, a quien el partido conservador infamaba llamándolo bandido, era por el contrario un hombre modesto, generosos, desinteresado, que vivió y murió pobre. Los calumniaban por su constancia y fidelidad a los principios, por su habilidad y valor como guerrillero, por la inmensa popularidad de que gozaba entre las masas.., en la intervención francesa, siempre se vio al ínclito Pueblita batallando sin cesar, buscando el combate; incansable, sufrido, subordinado y humilde entre los suyos; intransigente y aguerrido con el enemigo; siempre el tipo más puro de la abnegación y el patriotismo”.

Segundo: La muerte del jefe contra guerrillero francés Berthelin, en el rancho el “Guayabo”, cerca de Coalcomán.

El contraguerrillero Berthelin, lugarteniente de Dupin, era un hombre insaciable de sangre, de robos y desmanes. Vestía elegantemente y usaba joyas valiosas que lo engalanaban. Era un león en el combate, y un tigre después de la victoria. Se contaban en más de 500 las víctimas que había hecho en sus correrías por Jalisco, Colima y Michoacán, Mandaba fusilar a cuantos mexicanos encontraba a su paso el destacamento que comandaba, sin importarle el partido al cual perteneciera. Se le veía “como a un monstruo salido del averno’:

Berthelin perseguía en Michoacán al jefe guerrillero chinaco Julio García, que con una fuerza de más de 400 hombres se había hecho fuerte en Coalcomán defendiendo la República.

Sabiendo García que la contraguerrilla de Berthelin, ya se encontraba en su búsqueda en el Rancho del “Guayabo”, cerca de Coalcomán, decidió ir en su búsqueda para atacarlo y tratar de sorprenderlo. Pero Berthelin era un Argos: siempre estaba listo para en cualquier momento combatir siempre alerta, espiando al enemigo, siempre preparado para dar el golpe final, Es por eso que sus hombres lo llamaban la “Avispa”.

Las dos fuerzas de combatientes se encontraron en el Rancho del “Guayabo” a las cuatro de la mañana del día 10 de noviembre de 1866, en un campo cubierto de maleza y de grangenos. Fue un choque terrible y sangriento, en el que los combatientes de uno y otro bando, lucharon a una muerte total. Duró el combate, con pequeños intervalos de descanso, desde las cuatro de la mañana hasta las siete de la noche, cuando empezaron a huir los franceses, y hombres de otras nacionalidades, que ya había perdido a muchos de sus compañeros, entre ellos a las tres de la tarde, al segundo jefe de la contraguerrilla, el conde de Moynier Chamborand, y al anochecer cayó Berthelin. El campo quedó limpio de sácate, las ramas de los grangenos se veían despojadas de las hojas, caídas a los golpes de las lanzas y a sablazos de los combatientes; el suelo había quedado cubierto de más de cien cadáveres de extranjeros y mexicanos, y decenas de caballos muertos, y por todas partes había armas de ambos bandos.

Fue Julio García, el que en combate singular mató a Berthelin, cortándole de un tajo la cabeza, que fue transportada a Coalcomán y expuesta en un lugar público. Así cayó Berthelin, que murió luchando y no como Dupin, que murió en la ignominia y despecho del suicidio en Europa.

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1 de Abril de 2011 www.enlacesocialista.org.mx