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Francia. Jubilaciones: ¡¡Luchar para ganar!!

Francia. Jubilaciones: ¡¡Luchar para ganar!!
análisis | sindical | Francia

 Robert Pelletier | NPA

Para hacer retroceder al gobierno y a Sarkozy en la contrarreforma de las jubilaciones, la única solución es preparar la batalla.

¡Centro de trabajo a centro de trabajo, barrio a barrio, movilicémosnos!

La batalla contra la reforma gubernamental de las jubilaciones será, por muchos aspectos, decisiva. Para el gobierno debía ser la última del quinquenio, con el fin de dar tiempo para cicatrizar las heridas sociales antes de las elecciones del 2012. Debía permitir también consolidar el clan Sarkozy en el seno de la coalición mayoritaria. Aunque la crisis económica ha decidido otra cosa...

Para la burguesía, es preciso ir más lejos: rigor, austeridad, terribles palabras que son lanzadas para justificar la regresión social. Porque Liliane Bettencourt no paga a Sarkozy, ni contrata a la señora Woerth, ni los grandes grupos industriales subvencionan a la asociación de «apoyo a Éric Woerth» (1) por pura ideología. Tales sirvientes son pagados para aplicar la política de la burguesía: privatización de las pensiones, de la educación, de la sanidad, congelación de los salarios, etc. Los capitalistas se ríen como de su primer Rolex de la reducción de los déficits públicos (¡que benefician a los banqueros!) pero quieren siempre menos cotizaciones sociales y salarios y más beneficios y dividendos.

El problema es que para aplicar esta política les es preciso ganar las elecciones. Pero la competencia es dura. De Royal a Villepin, pasando por Bayrou, Aubry o Strauss-Kahn, son numerosos los que pretenden la plaza. Y por ello no es probable que el enfrentamiento social sea la mejor preparación para Sarkozy. Sin embargo, para alcanzar un acuerdo, es preciso encontrar interlocutores sindicales y políticos.

Para éstos, las cosas no son simples tampoco. Por lo que respecta a los sindicatos, con una crisis estructural de fondo, se encuentran indecisos respecto a las políticas a mantener. El radicalismo artificial de FO, que va de la mano de compromisos constantes con la patronal, tiene cada vez menos éxito. La dirección de la CFDT ha aprendido la lección del 2003: todo abandono del combate en plena movilización puede hacerle perder decenas de miles de afiliados. La dirección de la CGT ha entendido también esta lección y continúa traumatizada por la rebelión de sus bases y estructuras intermedias sobre el Tratado Constitucional Europeo. No parece que la liquidación de opositores en Air France o en EDF sea la respuesta a los problemas que atraviesan la confederación, alimentando las crisis en las uniones departamentales o en las federaciones. En cuanto a la FSU, su radicalismo inicial ha dado paso a una gran discreción, a la sombra de la CGT. En cuanto a los políticos, las oscilaciones de posicionamiento de Audry no dejan ninguna duda sobre la realidad de una política constante de la socialdemocracia: estar dispuesta a gestionar el sistema.

Los grandes movimientos huelguistas de 1936 o de 1968 no han dado frutos en las cabezas de los dirigentes de los sindicatos que supuestamente han de defender nuestros intereses. La victoria electoral de 1936, la revuelta de los estudiantes y la gran manifestación unitaria de 1968 han enseñado a los trabajadores que debían luchar con sus armas, es decir la huelga, la paralización de la producción y que así pueden ganar. Más recientemente, en Guadalupe (2), las movilizaciones han hecho retroceder al poder de manera duradera. En España, en Grecia, en Italia, se mantienen las resistencias.

Es tarea de los militantes revolucionarios, de los sindicalistas, transformar estas ideas en hechos. Pero no existe ningún “botón” que podamos apretar para desencadenar la huelga general, debemos construirla a partir de nuestros centros de trabajo, de nuestras localidades. Desde hace meses la cólera ruge, las luchas existen. En educación, en los hospitales, no se encuentra lejos de ser alcanzado el punto de ruptura. En numerosos centros de trabajo privados las luchan se suceden, a falta de coordinarse, por los salarios, por las condiciones de trabajo, contra los cierres y los despidos.

Ciertamente, 30 años de retrocesos sociales no se borran de un día para otro. Pero a la crisis económica se une una crisis moral. Mediante la movilización, es preciso hace estallar la crisis social, e incluso política. Numerosos manifestantes gritaban el 24 e junio: “hoy, en la calle, mañana continuamos” [en francés la consigna rima: “aujourd’hui, dans la rue, demain on continue”. Nota del traductor] ¡¡Vamos a ello pues!!

 Notas

(1) Actual Ministro de Trabajo, de Solidaridad y de la Función Pública del gobierno Sarkozy implicado, junto con su mujer, en escándalos de relaciones de favor con la empresaria Liliane Bettencourt, de financiación ilegal de su partido UMP y de la venta irregular de terrenos para edificar el hipódromo de la Compiègne.

(2) Archipiélago caribeño que es región administrativa y departamento de ultramar francés. Desde diciembre del 2008 se han desarrollado importantes movilizaciones en relación a los precios de los artículos alimentarios, de los carburantes y ayudas sociales. Las movilizaciones finalizaron provisionalmente con los llamados acuerdos Bino, aunque se han tenido que reanudar ante el incumplimiento de los acuerdos por el estado francés.

tomado de www.anticapitalistas.org

 

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26 de Julio de 2010 www.enlacesocialista.org.mx