Enlace Socialista

Proletarios del mundo uníos

Es hora de que los trabajadores asuman la revolución en sus propias manos

05-05-2010

Es hora de que los trabajadores asuman la revolución en sus propias manos

Semanario Temas de Venezuela


“¡No hay reconciliación posible con la burguesía!”, dijo el presidente Chávez el pasado 25 de abril. Pronunciadas en el marco de la clausura del I Congreso Extraordinario del PSUV, podemos considerar estas palabras como un llamado a la autonomía de la clase trabajadora frente a la burguesía, pero también frente al aparato burocrático. Marx, en su época, lo había dicho de otra forma: “La emancipación de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores mismos”.

En Venezuela es cada vez más evidente que los intereses de la burguesía no solamente están representados en Fedecámaras o en la llamada Mesa de la Unidad, sino también en el aparato del Estado y en las cúpulas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), donde estos intereses minan las transformaciones desde adentro. “La clase obrera toma iniciativas como el control obrero, pero se impone una cúpula no sólo burocrática sino ineficiente y que no tiene nada que ver con el proceso de producción”, destaca Roland Denis, militante de base y viceministro de Planificación y Desarrollo entre 2002 y 2003.

Para Denis, el punto de la autonomía de la clase trabajadora es fundamental. “La conquista de esa autonomía, así como la construcción de mecanismos de defensa y de movilización no atados al Estado está en marcha pero sigue siendo muy débil. La decadencia del sindicalismo adeco (1) ha permitido avanzar, sin embargo ha habido una gran injerencia de la burocracia”, estima.

Control obrero

En la situación actual y frente a la ineficiencia de esa burguesía burocrática, que no solamente impide la toma de decisiones de los trabajadores sino que además merma la capacidad productiva del país, el control obrero parece perfilase como la única salida verdaderamente revolucionaria. Además, ¿qué es el socialismo sino el control de los medios de producción por parte de los mismos trabajadores?

“Todavía la capacidad de bloqueo del Estado tradicional capitalista es muy grande. Allí está el reto: que los trabajadores asuman la revolución en sus propias manos, y no una cúpula que nada tiene que ver con el trabajo productivo”, enfatiza.

Por su parte el coordinador nacional de la Unión Nacional de Trabajadores (UNETE), Stalin Pérez Borges, hace el mismo señalamiento: “Lo que más ha detenido las imprescindibles acciones anticapitalistas es la indecisión gubernamental y el peso de una burocracia incapaz y corrupta que se ha apoderado del actual Estado”.

Sin embargo, Stalin, también miembro del colectivo Marea Socialista, destaca que frente a la crisis capitalista mundial, Venezuela sigue siendo una esperanza. “En medio de la barbarie capitalista que nos amenaza, nos reconforta y nos anima saber que en Venezuela ya desde hace más de una década, la mayoría de la población pobre y entre ellos, los y las trabajadoras, hemos empezado el camino en contracorriente por dónde nos conduce y asfixia el capitalismo imperialista. No obstante, no se han tomado todavía las serias medidas que nos conduzcan a una Venezuela socialista”.

Reconocimiento simbólico

En Venezuela, el Día del Trabajador se celebró por primera vez en 1936 en Maracaibo. En 1945, el General Medina Angarita estableció por decreto el Primero de Mayo como el Día del Trabajador. Anteriormente, el General López Contreras había fijado su celebración el 24 de julio. El 27 de abril de 1946, Rómulo Betancourt, a la cabeza de la entonces Junta Revolucionaria de Gobierno, lo declaró feriado y de remuneración obligatoria.

Muchas conquistas se han logrado desde aquel 1936. Y en los últimos 11 años la clase trabajadora ha estado en el centro del discurso y de la política nacional. Según Roland Denis, la primera conquista de los trabajadores en este último periodo se ha dado sobre todo a nivel simbólico: “La clase obrera ha conquistado un lugar en la Historia, ya no es sólo una fuerza de trabajo destinada a ser reproducida. Ocupa un papel simbólico y un lugar que tiene que ser reconocido incluso por el propio Estado”.

Stalin Pérez, por su parte, menciona importantes conquistas como “los esfuerzos de protección al empleo, el aumento anual del salario mínimo, los programa para proporcionar alimentos más barato a los sectores populares, las medidas para facilitar adquisiciones de viviendas, la participación de los trabajadores en algunas empresas del Estado y la expropiación de empresas privadas en quiebras o abandonadas, la nacionalización de importantes empresas antes privatizadas, etc.”.

Sin embargo, resume la situación actual de la clase obrera que está “atrapada por las contradicciones que se generan al estar en presencia de un gobierno que proporciona, por un lado, importantes beneficios sociales y ha promovido conquistas políticas, enfrentado por la patronal y el imperialismo; pero que por otro lado se convierte en el freno y Talón de Aquiles para avanzar hacia el socialismo, aún cuando se habla y muchos hechos se celebran en su nombre”.

No más muertos por luchar

Los asesinatos de dirigentes sindicales se han multiplicado de manera preocupante en el país y principalmente en el estado Aragua. Según el portal Aporrea.org, “en los últimos años, solamente en Aragua, los sicarios se han cobrado la vida de siete dirigentes obreros, incluyendo a Richard Gallardo, dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores (UNETE), sin que hasta el momento las autoridades hayan avanzado en el esclarecimiento de estos crímenes”.

El pasado domingo 25 de abril, el sindicalista Jerry Díaz, miembro de la junta directiva del sindicato de la empresa MANPA-Higiénicos, fue acribillado frente a su casa en Maracay. Casi siempre las víctimas son cuadros sindicales con una clara postura de clase y de “no reconciliación con la burguesía”. También fue el caso de Tomás Rangel, asesinado el pasado 7 de Enero en Barinas, donde fungía como coordinador regional de la UNETE.

“Atacan a los más activos de la clase obrera, incluso a algunos que han tomado distancia con el gobierno. La clase dominante, sea desde el capitalismo de Estado o privado, está atacando a nivel campesino, popular y sindical”, denuncia Roland Denis, quien lamenta además el silencio de los medios de comunicación del Estado.

“Es triste ver cómo los medios de comunicación públicos se dedican a centrarse en la peleíta electoral actual, a descalificar las primarias de la derecha y no hacen ni siquiera un punto de homenaje a estos verdaderos luchadores. Esto demuestra una frialdad y un cinismo terribles, y desvela que no son nada más que una casta interesada en seguir en el gobierno. Estos trabajadores son gente que han apoyado al gobierno y no tienen ni siquiera un saludo de honor”, agrega.

De igual manera la Unión Nacional de Trabajadores, en el acto de clausura de su Congreso Extraordinario celebrado el pasado 24 de abril, aprobó “de manera unánime exigir a las autoridades nacionales y regionales inmediata respuesta sobre los responsables materiales e intelectuales del asesinato de Tomás Rangel y de los demás compañeros asesinados”.

La UNETE avanza en la unidad

El pasado 24 de abril se llevó a cabo el segundo momento del Congreso de la Unión Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de Venezuela (UNETE) en Caracas. Este Congreso, considerado por sus militantes como fundamental, cerró con la aprobación de estatutos, producto de arduos debates y deliberaciones por parte de los trabajadores y trabajadoras para que la columna legal expresara el carácter de clase de la organización.

Stalin Pérez, coordinador nacional de la Central, dio su opinión sobre el encuentro: “En este Congreso hemos dado un enorme paso adelante. Hubo una asistencia masiva y se aprobaron los estatutos luego de seis años de intentarse hacer. La clase trabajadora necesitaba con urgencia una central que fuera referencia nacional para sus luchas, reclamos y aspiraciones. Felizmente ese clamor que viene desde las bases fue escuchado por los dirigentes y se pusieron de lado algunas mezquindades personales para avanzar en la unidad necesaria. Nos quedan muchos compromisos que honrar todavía y, para ello hay que seguir combatiendo nuestros afanes protagonistas; saber que la UNETE es de los trabajadores y trabajadoras y que todos los coordinadores provisionales tenemos los mismos deberes y derechos”.

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* Este artículo ha sido publicado en el semanario Temas de Venezuela, el pasado 30 de abril, bajo el título “La clase obrera se ganó un lugar en la historia venezolana”.

Fuente: http://puntodevistainternacional.org/spip.php?article292


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