Morelia.La lucha estudiantil de 1966, antecedente del 68: Martínez


CARLOS F. MARQUEZ
Categoría: Memoria

“Los michoacanos sí nos hemos olvidado que nosotros también tenemos un 2 de octubre”, sentenció en relación a la fecha que marcó el inicio del movimiento estudiantil de 1966 en Morelia, Citlali Martínez Cervantes, quien participó de esta movilización que considera fue el detonador de la lucha estudiantil de 1968 en la que se peleó por las libertades democráticas del pueblo mexicano.

Bajo el aura de la conmemoración del 40 aniversario no sólo del genocidio en Tlatelolco, sino también de las luchas estudiantiles en todo el mundo, la hija del poeta Ramón Martínez Ocaranza rememoró nuestra propia historia y puntualizó: “en Michoacán tuvimos dos movimientos universitarios; uno en febrero y marzo de 1963 y otro en octubre de 1966. Cuando fue el movimiento del 63 yo tenía 14 años y estaba en tercero de secundaria que se cursaba en el Colegio de San Nicolás. En ese entonces estaba como rector de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo el doctor Eli de Gortari, un hombre democrático que fue muy mal recibido por las fuerzas reaccionarias en el estado y al principio disimuladamente y después abiertamente por el gobernador de la entidad Agustín Arriaga Rivera”.

A manera de esbozo del contexto histórico la también presidenta de la Fundación Cultural Ramón Martínez Ocaranza refirió que después del gobierno de Lázaro Cárdenas del Río, “los presidentes posteriores se fueron haciendo cada vez más hacia la derecha y el Estado mexicano se volvió cada vez más represivo y autoritario, fue suprimiendo las libertades democráticas y todo tipo de participación social estaba prohibida. Se modificó el artículo 145 de la Constitución para agregarle el delito de disolución social que era aplicado a cualquier persona por la más mínima manifestación de descontento o protesta. Esto fue generando un clima de descontento a nivel nacional, aunado con la situación que había a nivel mundial, pues en la década de los 60 se fueron generando varios movimientos de liberación nacional en diversos países, los cuales fueron protagonizados fundamentalmente por estudiantes”.

Ese espíritu libertario que incendiaba los ánimos de la juventud estaba inspirado, en gran medida, por las expresiones musicales de la época que venían desde Estados Unidos con un fuerte aliento de protesta contra la guerra de Vietnam. Citlali Martínez recuerda el influjo que tuvieron en su generación las canciones de la cantante chicana Joan Baez, el cantante negro Ray Charles y desde Inglaterra Los Beatles. Además de éstos, en Morelia se observaba como figura tutelar de la revolución social al cantante cubano y se entonaban durante las manifestaciones canciones de la Guerra Civil española, así como aquellas canciones creadas por el poeta Tomás Rico Cano expresamente para el movimiento estudiantil.

“La nuestra fue más bien una generación contestataria que asumió las banderas de lucha de otros sectores de la sociedad que fueron reprimidos como los ferrocarrileros. Nuestra principal demanda fue la lucha por las libertades democráticas”, compartió.

1963

Con ese espíritu generacional exaltado, los jóvenes en Michoacán no dudaron en impulsar una movilización que contrarrestara las embestidas contra el recortado de Eli de Gortari en 1963 y al respecto comentó Martínez Cervantes: “este movimiento fue reprimido por el ejército. Los estudiantes habían organizado guardias en la azotea del Colegio de San Nicolás y la Escuela Popular de Bellas Artes para defender estas dos dependencias que querían ser tomadas por los sinarquistas que en ese tiempo tenían mucha fuerza. La madrugada del 15 de marzo el Colegio de San Nicolás amaneció rodeado por el ejército que se apostó en las azoteas del Teatro Ocampo, el Hotel Virrey de Mendoza y el Hotel Alameda”.

“Cuando comenzaron a llegar los muchachos para cubrir las guardias fueron recibidos con gases lacrimógenos, y como a media mañana el Ejército empezó a disparar contra los muchachos que andaban en las azoteas; fundamentalmente utilizaron metralletas. Como resultado de esto hubo un muerto: Manuel Oropeza García; dos heridos graves: Luis Mejía y Ramón Muñiz, además varios heridos leves”.

Los maestros Efrén Capiz, José Luis Balcárcel, Carlos Félix Lugo, José Herrera Peña y el alemán Juan Brom fueron detenidos en la 21 Zona Militar, y para complementar el acto represivo desde el terreno de la política fue derogada la Ley Orgánica de la Universidad, por lo que quedó destituido Elí de Gortari y como nuevo rector nombraron a Roberto Bremauntz. Sin embargo, se creó por primera vez la Junta de Gobierno Universitaria en la que figuraron destacados cardenistas que contribuyeron a que el proyecto de Elí de Gortari tuviera cierta continuidad.

1966

Desde el acto represivo de 1963 la relación entre la Universidad y el gobierno estatal de Arriaga Rivera fue muy tensa, de tal manera que las condiciones para 1966 fueron propicias para que los universitarios salieran nuevamente a las calles, tal como lo relata Citlali Martínez: “el 2 de octubre de 1966 los estudiantes organizaron un mitin a un costado de la Plaza de Armas en apoyo al pueblo michoacano en contra del alza injustificada de tarifas del transporte público; entonces llegó el grupo de porros del gobierno, les arrebataron el equipo de sonido y se lo llevaron a la Procuraduría del Estado que estaba donde ahora son las oficinas de Prensa del gobierno. Cuando trataron de recuperar el equipo fueron recibidos a golpes y cadenazos, y repentinamente uno de los porros disparó y mató al estudiante Everardo Rodríguez. Con esto inicia el movimiento universitario del 66 que duró nada más una semana –del 2 al 8 de octubre–, pero fue una semana muy intensa, con mucha participación del pueblo, ya que para empezar el velorio y sepelio de Everardo se dio una manifestación tremenda desde el Colegio de San Nicolás hasta el Panteón Municipal, a pesar de que estaban sobrevolando aviones militares. La ciudad prácticamente estaba en estado de sitio”.

Los estudiantes habían secuestrado varios camiones del transporte público y en ellos ofrecían servicio gratuito a la ciudadanía. Las guardias en la azotea del Colegio de San Nicolás continuaban y artistas de la Escuela Popular de Bellas Artes como Raúl García, Efraín Vargas y Francisco Rodríguez Oñate desarrollaban una intensa producción a favor del movimiento.

El 8 de octubre en la tarde se hizo un gran mitin en la plaza principal de Morelia, comenta Martínez Cervantes, para esto ya habían llegado estudiantes de todo el país a solidarizarse con el movimiento. “Yo estaba en el kiosco de la plaza durante el mitin del 8 de octubre con Roberto Escudero y Luis González de Alba, que después fueron dirigentes del movimiento del 68, cuando repentinamente el Ejército rodeó la plaza y cada quien corrió a donde pudo; fue una desbandada tremenda, había caballería, infantería y fuerza aérea.

“Los que andaban a caballo empezaron a sablear a la gente. De ahí se fueron al Colegio de San Nicolás y la caballería entró al Colegio, ahí detuvieron a muchos universitarios, entre ellos al matrimonio Capiz. Después de esto se dedicaron a tomar todas las instalaciones universitarias en la ciudad, todas las casas del estudiante, todas las casas donde vivían grupos de estudiantes y varias casas de maestros universitarios. La primera que tomaron fue la nuestra, donde estaba mi papá en cama con 40 grados de temperatura. Entraron aventando, destrozando todo y sacaron a toda la familia y nos llevaron al cuartel de la 21 Zona Militar”.

Los militares también penetraron en el Sanatorio de la Luz donde detuvieron a médicos, enfermeros y enfermos, desalojaron el internado de enfermeras y lo mismo hicieron con las universitarias de la casa del estudiante femenil Juana Pavón (ahora Escuela de Letras). Todos tuvieron que salir a la calle en medio de la madrugada con lo que trajeran puesto y los militares robaron las pertenencias, según comenta Citlali Martínez, quien también señala que algunas moradoras de la Juana Pavón recibieron asilo de los vecinos y a otras les dieron dinero para que regresaran a sus lugares de origen.

Citlali Martínez menciona que los detenidos llenaron el cuartel de la 21 Zona Militar y posteriormente fueron liberados muchos de ellos, pero no así los líderes como Ramón Martínez Ocaranza, Efrén Capiz, el dirigente nacional Rafael Talamantes; el dirigente del Partido Comunista en Michoacán, Sebastián Dimas; el entonces presidente del Consejo Estudiantil Nicolaita, Joel Caro, y dos dirigentes estudiantiles de la Facultad de Derecho de la UNAM”.

Estudiantes y maestros tuvieron que refugiarse en otros estados del país, puesto que la represión del Estado se manifestaba con dureza. “La Universidad resultó sumamente golpeada y creo que hasta la fecha no logra levantarse”, afirma Citlali Martínez.

La hija del poeta Ramón Martínez Ocaranza asegura que los movimientos estudiantiles en Michoacán fueron el preámbulo directo de lo que después sucedió en la ciudad de México en 1968, ya que como refiere: “en el mes de mayo del 68 se organizó ‘La Marcha por la Libertad’ en la que participaron grandes contingentes estudiantiles de todo el país, la cual siguió la ruta de Hidalgo y debía concluir en la ciudad de Morelia. La principal demanda de esta marcha era la libertad de los presos políticos, específicamente de Rafael Talamantes y Efrén Capiz, que continuaban detenidos en Morelia. Esta marcha fue detenida por el Ejército en Valle de Santiago y no logró llegar a Morelia, pero fue el inicio de las movilizaciones del 68.

“La principal demanda de los movimientos fue por las libertades democráticas, después se da la guerra sucia y surgen grupos guerrilleros en todo el país que fueron cruelmente aplastados por el Estado. Se pensó en una derrota total y que no había ninguna posibilidad de cambiar las cosas en México, pero eso es muy relativo porque con la represión tan fuerte que se dio al movimiento guerrillero la situación en México estaba al punto de un estallido social fuerte, pero el Estado se dio cuenta de ello y cambió de política; se dio la amnistía a todos los presos, perseguidos y exiliados políticos, y se dio la reforma electoral con la que empieza la participación de otras fuerzas democráticas.

“Entonces, vemos que a la larga estas luchas sirvieron para abrir espacios democráticos con los que contamos actualmente; desde luego no es la solución ideal porque se logró la democracia en el aspecto electoral, pero falta la democracia social. Mientras siga habiendo millones de mexicanos en extrema pobreza y unos cuantos derrochando riquezas, no se puede hablar de una democracia plena”, concluyó Citlali Martínez.

 

tomado de La Jornada Michoacán

2 de octubre de 2008

www.enlacesocialista.org.mx

Volver
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui, menéame, Google Bookmarks, Favoriting y enchílame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati,o añadirlo a la página de inicio de My Yahoo!

Descargar en PDF el artículo
Enviar a un amigo